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domingo, 2 de enero de 2022

Varios - Versos galantes II

 


(Cartón de Kemch, de su serie XXX)

Versos galantes II


(Varios autores)


*

A los toros fue José

marido de Salomé,

pero, ¡cuál sería su traza

que al verle el diestro en la plaza

le mató de un volapié!

*

Yace aquí una tal Guillerma...

Dicen que era cortesana

y en menos de una semana

puso media Corte enferma.

*

-Di, ¿cómo el bestia Tomás

de hacer un discurso acaba?

-Es que un francés le apuntaba.

-Y ¿por dónde? -¡Por detrás!

*

He aquí los restos mortales

de una mujer de talento

en cosas municipales,

es decir, de ayuntamiento.

*

Pensó en la difunta esposa

y "¡Ay, de todos fue querida!"

gritó Juan con voz llorosa;

y el hombre no dijo cosa

más verdadera en la vida.

*

-Señor vicario, le pido

que me divorcie, decía

Juana, porque mi marido

me maltrata cada día.


-Cierto será; pero extraño

no verte golpes jamás.

-¡Es señor, que todo el daño

me lo causa por detrás!

*

Perdió al final de su viaje

un bulto cierto viajero,

y entre airado y lastimero,

al reclamar su equipaje,


decía, haciendo un insulto

a la moral y a la empresa:

-Yo no me voy de esta mesa

sin que me busquen el bulto.

*

De parto estaba, y penoso,

la pobre mujer de Lucas;

ponía el grito en los cielos,

sordos a sus quejas muchas;

Lucas también se quejaba

de verla en tanta apretura;

y ella, para consolarle

le dijo: -No me consumas;

no llores por mis dolores,

que tú no tienes la culpa.

*

A encerrar un gato pardo

que mayaba en un desván

subieron con grato afán

Concha y su primo Bernardo.


Sin duda al primer encuentro

la niña cogió al tal gato,

porque exclamó de allí a un rato:

-¡Madre... ya lo tengo dentro!

*

Un mango para un cuchillo

mandó comprar a su esposo

doña Juana; y el buen mozo

metiósele en el bolsillo.


Sonrió al verlo cierta moza

y él, que lo tomó a insulto,

dijo: -Señora, este bulto

es el mango de mi esposa.

*

(Continuará)





viernes, 3 de septiembre de 2021

Varios - Versos galantes I


(Cartón de Kemch, de su serie XXX)

Versos galantes I

(Varios autores)


*

La vieja doña Dolores

en sus discursos prolijos

cuenta que tiene tres hijos,

y los tres a cual mejores:

uno despunta en belleza,

otro en valor extremado,

y el otro, que ya es casado,

despunta por la cabeza.

*

Una noche me negabas

que ser de noche pudiera;

te cogí, te saqué al campo

y te hice ver las estrellas.

*

¿No te viene? le decía

a Irene Antón con recato,

y ella triste respondía:

-¡Si no me entró todavía!...

-¡Es tan corto este zapato!

*

El día del casamiento

de Teresa y Juan del Valle

iba éste por la calle

cabizbajo y macilento.

-¡Hombre! le dijo Pascual,

¿Estás hoy malhumorado?

-Es, chico, que estoy cansado

de la vida conyugal.

*

Un intendente de rentas

y una modista ¡qué ganga!

purgan aquí con afrentas,

aquél, sus cortes de cuentas,

y ésta, sus cortes de mangas.

*

Juana, pues no dais cabo

al tormento en que me veis

y de ordinario volvéis

a mis lástimas el rabo;


temo que queráis dinero;

si es cierto lo que refiero

bien podéis, de aquí adelante,

besarme en el consonante

que tiene el verso primero.

*

Repicando la campana

el sacristán de San Blas

murió de una mala gana...

No nos la tocará más.

*

-Caros vendes tus favores,

a su maja uno decía,

la cual melones vendía

en la plaza de Herradores.

Picóse de ésto la maja,

y en acento dulce y blando

gritaba de cuando en cuando:

-A cuarto vendo la raja.

*

- Un doctor ronda tu puerta

y un escribano te adora,

le dijo a una labradora

otro también de la huerta.

-No es extraño, majadero,

contestó con gracia suma,

que toda gente de pluma

vaya en busca de tintero.

*

A caza salió un casado

de su criado en unión,

y de repente el criado:

-¡Señor! dijo ¡se ha olvidado

los cuernos de munición!


-¡Brava ha sido mi torpeza!

gritó el amo con fiereza;

¡Fatal memoria la mía;

y eso que yo no tenía

otra cosa en la cabeza!

*

(Continuará)







 

miércoles, 13 de febrero de 2019

Alaide Foppa - Poemas

 
(Fotografía:  ©Christian Coigny)
ELOGIO DE MI CUERPO


1. LOS OJOS


Mínimos lagos tranquilos
donde tiembla la chispa
de mis pupilas
y cabe todo
el esplendor del día.
Límpidos espejos
que enciende la alegría
de los colores.
Ventanas abiertas
ante el lento paisaje
del tiempo.
Lagos de lágrimas nutridos
y de remotos naufragios.
Nocturnos lagos dormidos
habitados por los sueños,
aún fulgurantes
bajo los párpados cerrados.


* * *


2. LAS CEJAS


Las breves alas
tendidas sobre mis párpados
sólo abrigan
el espacio escaso
en el que flota
una interrogación latente,
al que asoma
un permanente asombro.


* * *


3. LA NARIZ


Casi un apéndice
en la serena geometría
de mi rostro,
única recta
en la gama de curvas suaves,
el sutil instrumento
que me une al aire.
Cándidos olores
acres aromas
densas fragancias
de flores y de especias
-desde el anís hasta el jazmín-
aspira trepidante
mi nariz.


* * *


4. LA BOCA


Entre labio y labio
cuánta dulzura guarda
mi boca abierta al beso,
estuche en que los dientes
muerden vívidos frutos,
cuenca que se llena
de jugos intensos
de ágiles vinos
de agua fresca,
donde la lengua
leve serpiente de delicias
blandamente ondula,
y se anida el milagro
de la palabra.


* * *


5. LAS OREJAS


Como dos hojas
de un árbol ajeno
nacen a los lados
de mi cabeza.
Por el tallo escondido
se desliza
la opulencia
de los sonidos,
me alcanzan
las vivas voces
que me llaman.


* * *


6. EL PELO


Dulce enredadera serpentina,
única vegetación
en la tierra tierna de mi cuerpo,
hierba fina
que sigue creciendo
sensible a la primavera,
ala de sombra
contra mi sien,
leve abrigo sobre la nuca.
Para mi nostalgia de ave
mi penacho de plumas.


* * *


7. LAS MANOS


Las manos
débiles, inciertas,
parecen
vanos objetos
para el brillo de los anillos,
sólo las llena
lo perdido,
se tienden al árbol
que no alcanzan,
pero me dan el agua
de la mañana,
y hasta el rosado
retoño de mis uñas
llega el latido.


* * *


8. LOS PIES


Ya que no tengo alas,
me bastan
mis pies que danzan
y que no acaban
de recorrer el mundo.
Por praderas en flor
corrió mi pie ligero,
dejó su huella
en la húmeda arena,
buscó perdidos senderos,
holló las duras aceras
de las ciudades
y sube por escaleras
que no sabe a donde llegan.


* * *


9. LOS SENOS


Son dos plácidas colinas
que apenas mece mi aliento,
son dos frutos delicados
de pálidas venaduras,
fueron dos copas llenas
próvidas y nutricias
en la plena estación
y siguen alimentando
dos flores en botón.


* * *


10. LA CINTURA


Es el puente cimbreante
que reune
dos mitades diferentes,
es el tallo flexible
que mantiene
el torso erguido,
inclina mi pecho
rendido
y gobierna el muelle
oscilar de la cadera.
Agradecida
adorno mi cintura
con un lazo de seda.


* * *


11. EL SEXO


Oculta rosa palpitante
en el oscuro surco,
pozo de estremecida alegría
que incendia en un instante
el turbio curso de mi vida,
secreto siempre inviolado,
fecunda herida.


* * *


12. LA PIEL


Es tan frágil la trama
que la rasga una espina,
tan vulnerable
que la quema el sol,
tan susceptible
que la eriza el frío.
Pero también percibe
mi piel delgada
la dulce gama
de las caricias,
y mi cuerpo sin ella
sería una llaga desnuda.


* * *


13. LOS HUESOS


Alabo
el tibio ropaje
la apariencia
el fugitivo semblante.
Y casi olvido
la obediente armazón
que me sostiene,
el maniquí ingenioso,
el ágil esqueleto
que me lleva.


* * *


14. EL CORAZÓN


Dicen que es del tamaño
de mi puño cerrado.
Pequeño, entonces,
pero basta
para poner en marcha
todo esto.
Es un obrero
que trabaja bien,
aunque anhele el descanso,
y es un prisionero
que espera vagamente
escaparse.


* * *


15. LAS VENAS


La floración azulada
de las venas
dibuja laberintos
misteriosos
bajo la cera de mi piel.
Tenue hidrografía
apenas aparente,
ágiles cauces que conducen
deseos y venenos
y entrañable alimento.


* * *


16. LA SANGRE


Secreto corre el torrente
de mi sangre rápida.
Inmenso es el río
que en subterráneos meandros
madura
y nutre el ámbito
de mi vida profunda.
La cálida corriente
que me inunda
en la flor de la herida
se derrama.


* * *


17. EL SUEÑO


En tan blando nido
mi corazón descansa,
ni lo asombran
los perdidos fantasmas
que se asoman.
Pasa por mi sueño
la ola calma
de mi respiro.
En tanto olvido
el tiempo de mañana
se prepara,
mientras estoy viviendo
efímera muerte.


* * *


18. EL ALIENTO


No se de donde viene
el viento que me lleva,
el suspiro que me consuela,
el aire que acompasadamente
mueve mi pecho
y alienta
mi invisible vuelo.
Yo soy apenas
la planta que se estremece
por la brisa,
el sumiso instrumento,
la grácil flauta
que resuena
por un soplo de viento.







ELLA SE SIENTE A VECES...


Ella se siente a veces
como cosa olvidada
en el rincón oscuro de la casa
como fruto devorado adentro
por los pájaros rapaces,
como sombra sin rostro y sin peso.
Su presencia es apenas
vibración leve
en el aire inmóvil.
Siente que la traspasan las miradas
y que se vuelve niebla
entre los torpes brazos
que intentan circundarla.
Quisiera ser siquiera
una naranja jugosa
en la mano de un niño
-no corteza vacía-
una imagen que brilla en el espejo
-no sombra que se esfuma-
y una voz clara
-no pesado silencio-
alguna vez escuchada.








ORACIÓN


Dame, señor
un silencio profundo
y un denso velo
sobre la mirada.
Así seré un mundo
cerrado:
una isla oscura;
cavaré en mí misma dolorosamente
como en tierra dura
Y cuando me haya desangrado
ágil y clara será mi vida
Entonces, como río sonoro y transparente,
fluirá libremente
el canto encarcelado.






OSCURO CANTO


Oscuro canto
que brota
de la honda esperanza
rota,
y del retorno
al círculo cerrado.
Peso escondido
como hijo sin nacer
en el vientre profundo,
apretado nudo
en el lugar del corazón.


Ay, tampoco suena
ni sube
el nocturno canto
hacia el cielo lejano.
Es una voz sorda
que se ahoga en la garganta,
es un grito callado.
Y si sube,
no es un vuelo
en la noche muda,
es sólo una nube de humo
que se pierde en la sombra.








PROPICIATORIA


Lenta y plácida
sea la vida que corre por mis venas,
largos sueños y dulces despertares
me asistan,
escuchen mis oídos voces quedas,
mientras crece en secreto
la criatura.
¡Ay, que el llanto no empañe mi pupila!
Que por furtivo anhelo
no tiemblen mis pestañas,
ni perturbantes fantasmas me llamen,
mientras vive en mi seno
la criatura.
¿Cómo puedo estar triste
si la rama florece?
No empañe su mirada,
antes que se abra,
el velo de mis lágrimas.
El alma no me pertenece.
Mañana,
desprendida de mí
la criatura,
irá libre y ligero
mi imprudente paso,
y sin temores,
podré dejarme lastimar de nuevo.
Pero hoy, Señor,
aparta de mi lado
las cosas que me hieren:
tiende un camino de arena fina
bajo mi pie cansado,
defiende mi soledad tranquila
y pon sobre mi frente
una corona matinal
de pensamientos claros.






SEÑOR, ESTAMOS SOLOS


Señor, estamos solos,
Yo, frente a Ti:
Diálogo imposible
Grave es tu presencia
Para mi solitario amor.
Escucho tu llamada
Y no sé responderte.
Vive sin eco y sin destino
El amor que sembraste:
Sepultada semilla
Que no encuentra el camino
Hacia la luz del día.
En mi pecho encendiste
Una llama sombría
¿Por qué señor,
no me consumes entera,
si no hay para tu amor
otra respuesta
que mi callada espera?








UN DÍA


Este cielo nublado
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que ni siquiera mueve
la hoja leve
del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie
me conociera:
nueva
como la yerba fresca,
ligera,
sin el peso
de los días muertos
y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.